Plataforma: Xbox Series X.
Año de lanzamiento: 2020.
Duración: Unas 16 horas, completando la historia y la mayoría de misiones secundarias.

La historia continúa tras los acontecimientos del primer Ori (no diré nada porque cualquier cosa puede ser considerada spoiler, aunque todo el mundo habrá visto ya algún trailer…), con el espíritu del bosque del mismo nombre como protagonista, aunque esta vez compartirá pantalla (y control) con otro personaje, aunque sea brevemente.
Ori and the Will of the Wisps mantiene las premisas del primero en cuanto a gameplay y mecánicas. Hay plataformeo, mucha exploración, puzles y secuencias de escape, pero esta vez pisa el acelerador introduciendo aún más mecánicas y un sistema de combate bastante más complejo. Yo diría que bebe mucho de Hollow Knight, salvando las distancias, y lo convierte en un título más agresivo, con más acción. No pierde nada de lo que hizo grande al original, incluye nuevas mecánicas y potencia todo lo demás. Quizás, y es solo una sensación, al ser más grande y ambicioso puede perder algo de personalidad, pero si resulta en un juego más divertido, bienvenido sea.
La exploración también se ha incentivado, ahora hay muchos coleccionables, mejoras para nuestro personaje y secretos. Por otro lado, la navegación por los mapas sigue siendo una delicia, el control es preciso e interiorizas el movimiento de Ori con mucha facilidad. Cuando empiezas a adquirir habilidades, la navegación se convierte en una coreografía. Prácticamente puedes volar si controlas bien los tiempos de recarga de energía, aunque los niveles finales también son más complejos para que no te duermas.
Otro punto que me gustaría destacar es el apartado artístico y visual, que me parece soberbio. El diseño del mundo y sus personajes tiene esa profundidad que solo aprecias si te paras a observar. Mientras estamos jugando solemos enfocarnos en el primer plano, lógicamente, pero si te paras a mirar hacia el fondo, hay un nivel de detalle espectacular. Cada captura de pantalla es para enmarcar.
La música también mantiene el nivel del primero, que me encantó, pero los temas de los combates contra jefes o de secuencias de escape son de esos que consiguen transmitir perfectamente el tono de la escena que esás viviendo.
Por dar una opinión completa, diré también que he notado algún problema de ritmo hacia la mitad del desarollo. Me explico: Hay un momento en el que el juego da cierta libertad, justificada narrativamente, para cumplir con un objetivo que requiere visitar diferentes zonas del mapa, sin un orden en particular. Diría que por ese motivo puedes encontrarte con escenas de exploración demasiado largas, donde el cuerpo te pide un poco más de acción, y viceversa. También me habría gustado algo más de consistencia en el diseño de niveles y en cómo se conectan las distintas áreas. Hay localizaciones en las que, como buen Metroidvania, existe alguna barrera que te impide acceder a una determinada zona, pero hay otras en las que no está tan claro si necesitas una habilidad, o es un puzle que no sabes resolver. Me pasó solo un par de veces y no llegó a frustrarme, pero me sorpendió dado el increíble nivel de todo lo que me había encontrado hasta entonces.
Como conclusión, me parece la secuela que Ori and The Blind Forest merecía, y una obra maestra en conjunto. No tendrá la innovación del primero, pero es evidente que Moon Studios ha aprendido mucho y, medios aparte, ha elegido con muy buen criterio el camino a seguir. Ojalá nos veamos en la tercera entrega 🤞
#️⃣ Este artículo fue publicado originalmente en el Discord de The Past Is Now.
— Kozowu